UN ASADOR EXCEPCIONAL EN EL QUE CUIDAN MUCHO MÁS QUE LAS CARNES.
Está de moda y cuando lo miras desde lejos no alcanzas a comprender porqué… Para entenderlo hay que entrar y dejarse mimar. El espacio enorme con mesas contundentes de madera gruesísima no es fotogénico así que siempre te sorprenderá para bien. Muchas mesas, muchos cristales, mucha gente. Verás la parrilla y los hornos de pan, y el vertiginoso ir y venir de cocineros. Al sentarte, aparecerá una corte de camareros que parecen trabajar exclusivamente para ti (aunque seamos 200). Éramos cuatro amigas en plan “mujer moderna y liberada, ejecutiva independiente y poco convencional” a nuestro alrededor muchos “soy exitoso, tengo dinero, trabajo en cosas importantísimas” y algunos “aunque soy joven y moderno se lo que es comer bien” con esporádicos “soy sibarita y buena vida, pago lo que lo vale”… Para ser coherentes con nuestra puesta en escena pedimos para comenzar una exquisita caipirinha, llena de hielo y lima. Con los panes nos trajeron una regañá típica andaluza y bolitas de pan de queso y pan de yuca que pueden estropearte la cena de lo buenísimos e irrenunciables que están y para compartir aperitivo variado: tomate seco con mozzarella, albondiguillas tiernas bañadas en salsa casera, carpaccio de buey con roqueta… Chus bromeó: podríamos marcharnos comidas pagando sólo el cubierto (3.80) y las bebidas, pero Majó, además ¡quería entrantes! pedimos provoleta, menos curada de lo habitual y de una elasticidad ajustada; carpaccio de setas portobello con su aroma de bosques y musgos otoñales, y foie fresco con higos en un abrazo sutil aunque para mi gusto demasiado dulce. No podíamos parar y reñimos a nuestra consejera pues ninguna se sentía tan hambrienta como para continuar con un plato contundente de deliciosa carne a la parrilla pero era la estrella de la tarde y no podíamos defraudarnos… tuve miedo al observar los enjambres silenciosos (es admirable la insonorización del local) de comensales…¿cómo acertar entre tanta demanda con los puntos de cocción y las temperaturas de las carnes? Pedí el baby beef en su punto, enorme y acompañado de patatas soufflé (una exquisitez, al morderlas sentí que quebraba el aire, con un leve chasquido de mi lengua) y verduras al dente en un calderito de hierro. El cuchillo cortaba la carne como si fuera mantequilla mientras liberaba las notas del carbón, la sangre, la hierba de los campos y todos mis aromas favoritos. Soy una carnívora irredenta y en Rubaiyat está mi templo. Los postres fueron ya un exceso, pero probé uno de los mejores sin duda: el flan de dulce de leche con el aroma suave y cálido de un bebe recién nacido.
Ciudad: Madrid.
Dirección: C/ Juan Ramón Jiménez, 37
Teléfono: 91 359 10 00/ 91 359 56 96.
Fumadores: Zona Habilitada.
Precio medio: 45 a 60€.
Ciudad: Madrid.
Dirección: C/ Juan Ramón Jiménez, 37
Teléfono: 91 359 10 00/ 91 359 56 96.
Fumadores: Zona Habilitada.
Precio medio: 45 a 60€.


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